“Altanera, preciosa y orgullosa… ¿conoces la leyenda de la “Bikina”?

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El famoso tema mexicano es una excelente y emblemática obra folklórica compuesta por Rubén Fuentes Gassón en 1964.

Pese a que Fuentes asegura que el nombre del tema “La Bikina” surgió luego de estar dando un paseo por la playa con su hijo, quién le comentó que las mujeres que portaban bikini debían llamarse “bikinas”, muchos otros encuentran lógico atribuir la gran composición a la leyenda que se remonta a los años 20, época en la que se desató la Guerra de los Cristeros.

¿Qué ocurrió en durante esa época?

Durante el periodo de 1924 a 1928, el presidente de México Plutarco Elías Calles, se caracterizó por realizar múltiples reformas importantes, una de las más particulares fue la Ley Calles (Ley de tolerancia de cultos), promulgada el 14 de junio de 1926.

Esta legislación conllevó a reformas constitucionales (artículo 130 de la Constitución de 1917) y reformas al Código Penal de ese entonces, con la que básicamente se limitaba a la religión, con el fin de controlar el culto católico.

Calles buscaba reducir la cantidad de sacerdotes limitando a uno sólo por cada seis mil habitantes, estos mismos debían solicitar una licencia especial expedida por el Congreso de la Unión para poder ejercer el ministerio sacerdotal entre otras delimitaciones que le restaban personalidad jurídica a la iglesia católica.

Los laicos atribuían está ley a la masonería de Calles y decidieron recolectar firmas para proponer una nueva reforma, la cual fue rechazada lo que desató La Guerra Cristera.

Los católicos iniciaron con boicots para no pagar impuestos, dejaron de utilizar vehículos para eliminar el consumo de gasolina y en general todos los productos comercializados por el gobierno, causando golpes críticos a la economía del país principalmente en zonas como Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes, Nayarit, Ciudad de México y Zacatecas.

En enero de 1927 inició la lucha entre los católicos contra el gobierno, buscando la eliminación
de la Ley Calles.

Sin embargo, el gobierno arremetió de manera violenta contra quienes realizaban actividades de culto en templos no autorizados, encarcelándolos y fusilándolos sin compasión, mientras esta guerra se iba extendiendo a lo largo de todo México los cristeros proclamaban ¡Viva Cristo Rey!

Pese a estos actos violentos por parte del gobierno, los católicos se mantuvieron firmes durante casi dos años, finalmente se llegó a un arreglo entre los obispos y el gobierno en donde se les permitió realizar sus actos en lugares establecidos, pero sin escuelas de culto, entre otros acuerdos.

La Leyenda de la Bikina

Cuenta la leyenda que durante una noche de tormenta en Los Altos, Jalisco, un campesino encontró una recién nacida abandonada a su suerte.

Él la recogió y la llevó a su choza donde junto con su mujer atendieron a la niña y la trataron con cariño.

El campesino fue a contarle su hallazgo a un sacerdote buscando un consejo de qué hacer con su situación, pues al parecer la niña no tenía familia. El sacerdote anunció el hallazgo a los pueblerinos, pero no hubo respuesta alguna así que el sacerdote y el campesino pensando en la educación de la niña la llevaron a un convento en donde fue acogida.

La niña creció entre las monjas, hermosa y bella hasta que un día los conflictos entre los laicos y Calles hicieron estragos en el convento.

Un pelotón del ejército entró al convento arremetiendo con tremenda furia destruyendo todo a su paso y ante los incrédulos ojos de las monjas, cayó la superiora por un tiro en la cabeza cuando trataba de impedirles el paso.


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La belleza de la chica llamó tanto la atención que fue blanco para los hombres, ellos abusaron de ella hasta que un hombre “El capitán Ruiz” la tomó y la sacó del lugar para protegerla.

La chica inconsciente, recibió los cuidados de Ruiz quien aún deslumbrado por su belleza se limitó a curarla y tratarla de manera respetuosa.

Días después el capitán desapareció.

La muchacha vagó triste y sin habla por pueblos y aldeas, trabajó en tareas domésticas, pero no hablaba, no sonreía y no dejaba que ningún hombre se acercara a ella.

Luego de varios meses, la muchacha solitaria se reencontró de nuevo con el capitán sonriendo a su lado, tuvieron un romance, pero al caer el anochecer el capitán subió una montaña en donde se perdió en el firmamento y jamás se supo de él.

Con el tiempo la muchacha fue reconocida como “La Bikina”, “altanera preciosa y orgullosa no permite que la quieran consolar, dicen que alguien ya vino y se fue, dicen que pasa las noches llorando por él”.

Los acordes de “La Bikina” del autor Fuentes ha tenido múltiples interpretaciones convirtiéndose parte fundamental del folklor mexicano.

“Altanera, preciosa y orgullosa… ¿conoces la leyenda de la “Bikina”?

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